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Mostrando las entradas etiquetadas como Estupideces disfrazadas de filosofía

¿Y cómo podría cuestionarme todo?

He regresado muchas veces a lo que escribí hace años, y la mitad de las veces me desconozco. Yo sé que es saludable cuestionarnos todo, y porque creo que es la única forma de crecer, se me hace necesario cuestionar nuestras propias creencias. Encontré por ahí una entrada de este blog que habla de Richard Dawkins. No tengo idea qué edad tendría cuando lo escribí, pero estaba muy fascinada con él. Supongo que porque habiendo crecido en un pueblo católico horrible, se me hacía maravilloso que alguien desafiara al poder que en mi mentecita, representaba la iglesia católica. Pasaron demasiados años, y me tocó ver de cerca la islamofobia que gente como él atiza con sus discursos. Para una pequeña mexicana viviendo en un horrendo rancho católico, Dawkins era un héroe. Para todas mis amistades musulmanas, el señor no hace otra cosa que alimentar el discurso conservador que dice que es el islam el causante de muchos problemas que enfrenta la gente europea (la gente blanca, supongo). No h...

¿Es la felicidad un estado permanente?

Es terrible no haber estudiado filosofía. Me hago preguntas que seguro fueron resueltas siglos antes de que naciera. ¿La pregunta sobre la diferencia entre dicha, felicidad y contento es de naturaleza semántica? ¿Me estoy haciendo tonta cuando digo que de verdad no la entiendo? Admito que he tenido una vida muy privilegiada. Estar tan consciente de ella me hace de alguna forma, feliz. O eso creo. Tengo dos semanas dándole vueltas como loca al asunto. Para estar donde estoy, tuve que renunciar a cosas que contribuían a mi felicidad anterior. Dicho de otra forma, era infeliz y para ser feliz, tuve que renunciar a las pocas cosas que antes componían mi felicidad. No sé por qué evadí por años la tristeza. A nadie le encanta, es claro. No significa que todo mundo sea tan incapaz e inmadura como yo para estar bien con ella. Así, tranquila, sentada en una silla en un laboratorio frío como la chingada. No soy infeliz en general, es sólo este estado que me estorba de una tristecita bebé que...

Angustia existencial o la falta de estructura en los textos.

El sistema mental que nos permite olvidarnos de nuestra mortalidad no me funciona. Tengo demasiada consciencia de que la vida se me escurre y que en un abrir y cerrar de ojos, voy a estar a minutos de morir. No me asusta lo que pasa después de la muerte. Estoy convencida de que sólo voy a dejar de existir. Me angustia lo rápido que voy a llegar a la vejez, y lo mucho que estoy desperdiciando el tiempo que me queda. Eso por no hablar de que tal vez muera antes de terminar de escribir esto. Algunas mañanas me despierta una angustia, que al cabo de diez minutos desaparece. Siento que algo me oprime el pecho al recordar la fragilidad de la vida. A veces hago planes de dientes para afuera, porque sé que no tengo garantía de que alcance a ejecutarlos. Se me seca la boca, y las raras veces que no pasa al cabo de unos minutos, no logro concentrarme en las nimiedades con las que lleno cada día. Me exaspera que mientras alguien me habla durante el desayuno, yo estoy luchando por traer mi atenc...

Explorar nuevos horizontes.

Quería con todas mis ganas romper con la repetición compulsiva del re-caminar los mismos caminos. Quería hacer algo diferente, probar sabores que desconocía. Suponía que así iba a despertar algo de mí que me sorprendiera. Iba a atreverme por fin a romper con mis mismas cosas de siempre. Entonces empecé a leer a Kierkegaard (siempre me ha sonado a quiere-cagar). La verdad no me estaba aventurando tanto: seguía siendo filosofía y hasta donde me dijo la chica que me lo sugirió, existencialista... Me sentí muy orgullosa de mí al ver el título del libro y tener consciencia de que realmente lo iba a leer. Hice un ritual antes de empezar, de esos tipo Ponga Usted Todo en la Forma Propicia Para la Lectura. Sentí mi corazón acelerarse, inhalé profundamente y comencé. Llegué a la página dos y le mandé un mensaje a la chica reclamando. Me dijo que fuera paciente, que luego se le quitaba lo... eso que tiene Kierkegaard. Leí la cuarta, y llegué a la misma conclusión que con él he llegado siem...