No deberían vender cremas anti-arrugas. Por respeto a los años de la piel, simplemente. Siento que son como las cicatrices, tienen una historia. La de las arrugas, a diferencia de las cicatrices, es más larga, dice más. Entiendo ir tan en contra de nuestra naturaleza más básica, nadie quiere tener todos los hijos e hijas que pueda. Pero el omitir las arrugas es horrible. Pintar las canas. Este culto a la juventud me parece totalmente idiota, porque junto con la muerte, envejecer es lo único que tenemos seguro. Qué horror de sociedad una en la que se trata de ocultar el camino andado, en la que no podemos respetar siquiera nuestra propia historia. Las arrugas hablan de nuestra vida. Merecen más respeto que el que las estúpidas cremas les tienen. No me fascina envejecer (perder movilidad, perder la agudeza de los sentidos, pensar en enfermedades fatales), pero las arrugas no hacen ningún daño. El culto a la juventud sí, en tanto que hace que todas las personas en algún punto de su vi...