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Frustraciones enanas de escritora que nunca ha escrito.

Oposición es lo que he encontrado cuando trato de explicar la frustración que me da no encontrar las palabras adecuadas. Me dicen que escribo bien, que soy súper inteligente, que les encanta leerme, que tengo un vocabulario más amplio que cualquiera que conozcan. No me interesa si realmente creen eso, ni tampoco si es cierto o no. No me sirve. Me sé limitada por mi escaso vocabulario. Estoy atada de manos, porque ya probé todas las estrategias que existen y ninguna me funcionó. Leo más que prácticamente toda la gente que conozco, con perdón de dos o tres personas. Pero no escribo, pero ¿de verdad escribir haría alguna diferencia? ¿Por arte de magia voy a tener las palabras que no tenía si escribo la misma historia un día después? Tal vez. Porque una palabrita suelta como hoja que cae de un árbol podría aterrizar en mi cabeza si casualmente paso por debajo en el segundo que se desprende. Dicho de otra forma, porque puede llegar a mí la palabra adecuada, y no voy a saber aprehenderla si ...

¿Es la felicidad un estado permanente?

Es terrible no haber estudiado filosofía. Me hago preguntas que seguro fueron resueltas siglos antes de que naciera. ¿La pregunta sobre la diferencia entre dicha, felicidad y contento es de naturaleza semántica? ¿Me estoy haciendo tonta cuando digo que de verdad no la entiendo? Admito que he tenido una vida muy privilegiada. Estar tan consciente de ella me hace de alguna forma, feliz. O eso creo. Tengo dos semanas dándole vueltas como loca al asunto. Para estar donde estoy, tuve que renunciar a cosas que contribuían a mi felicidad anterior. Dicho de otra forma, era infeliz y para ser feliz, tuve que renunciar a las pocas cosas que antes componían mi felicidad. No sé por qué evadí por años la tristeza. A nadie le encanta, es claro. No significa que todo mundo sea tan incapaz e inmadura como yo para estar bien con ella. Así, tranquila, sentada en una silla en un laboratorio frío como la chingada. No soy infeliz en general, es sólo este estado que me estorba de una tristecita bebé que...

Personal shit

Tengo expectativas demasiado altas, o estoy mal informada. Sé que las posturas en yoga toman tiempo para ser dominadas, porque tengo una vida entera viendo cómo las personas adquieren flexibilidad y fuerza. También sé que se necesita tiempo para aprender un idioma, porque he visto un montón de bebés aprendiendo a hablar, y gente progresar a través de los niveles en un curso de idiomas. Pero en esto que hago ahora, todo lo que veo son expertas en el tema que saben muchísimo y que al parecer, no batallan un gramo. En particular, tengo preguntas sobre estadística muy concretas, y cuando busco en foros mi pregunta, encuentro respuestas con explicaciones súper complejas que no me sirven de nada. Como cuando buscas algo en Wikipedia y ves que está lleno de vínculos a otros conceptos que tienes que entender primero, antes de seguir en el artículo principal. Vas a esos vínculos y están llenos de conceptos que requieren más conocimiento previo y así hasta el infinito. Decidí empezar de ...

Las feministas de antes.

El feminismo de antes fue el que consiguió el voto femenino. Fue el que nos dio acceso a la educación, a la política. Fue también el que nos permitió tener propiedades, y ganar dinero por nuestro trabajo. El feminismo de antes, sin embargo, no nos libró de las violaciones. De los feminicidios. De esas discriminaciones cotidianas que vivimos las mujeres todos los días. De la discriminación laboral. De la doble jornada. De esto nos va a salvar el feminismo actual. Nota: esta parece la entrada más tonta y obvia del mundo, pero con la cantidad de tipos que me han dicho que el feminismo de antes era mejor que el de ahora...

Indefensión aprendida.

La herida que tiene el elefantito en la pata delantera derecha, se extiende siete centímetros horizontalmente. La gruesa cuerda que la provocó, no se ha desgastado un ápice en las semanas que el pobre animalito ha tratado de deshacerse de ella. Cada nuevo esfuerzo por librarse de su atadura, acaba con un fracaso idéntico al anterior. En sus ojos se ve cómo su ánimo va menguando, hasta que un día deja de intentarlo. Se ha resignado, no hay nada que pueda hacer. Suspira con tristeza y se rinde a su destino para siempre. Todas conocemos esta historia horrenda y cierta que ilustra perfecto cómo perdemos la esperanza en el cambio, cuando por un periodo largo todos nuestros intentos resultan en fracaso. Sobre todo cuando estos fracasos son consecutivos. Le llamamos indefensión aprendida. La historia del elefante y su atadura es más popular que los experimentos con perros de Overmier y Seligman en 1967, tal vez porque la gente sigue yendo a los circos a aplaudir el maltrato animal, mientr...

¿Por qué no se debe felicitar a las mujeres el día de la mujer?

No quisiera escribir mucho sobre el día de la mujer, porque en Wikipedia hay un recuento bastante detallado de la historia de tal fecha. Cada año es lo mismo: hombres quejándose de que no haya un día del hombre, hombres y mujeres quejándose que no hay nada de logro en ser mujer y por ende, no hay nada qué reconocerles/festejarles, y mujeres explicando por qué una felicitación no viene al caso. El Día de la Mujer se instituyó como una acción afirmativa. Acción afirmativa es una forma de discriminación positiva que busca la igualdad y equidad entre un grupo vulnerable y uno dominante. Un ejemplo que no tiene nada que ver pero es bastante ilustrativo, es darle a las niñas y los niños que no ven bien, lentes para que puedan copiar del pizarrón, lo que sus compañerxs con vista normal, sí pueden. No esperamos que le den lentes a todo mundo, porque hay quienes no lo necesitan. Así, en un mundo donde la mayoría de las víctimas de violencia familiar y violencia sexual son mujeres, donde l...

Los hombres que todo lo (medio) saben y todo nos explican (sin que lo pidamos).

Soy un polímata , fue lo que me contestó un tipo cuando le pregunté que de dónde sacaba tantos datos curiosos. La mitad de mis conversaciones con él, consistían en una yo haciéndole un chingo de preguntas, y un él contestándolas todas. Asumí que leía montones y tenía una memoria privilegiada, porque las primeras conversaciones eran sobre cosas que yo no tenía idea. Luego empezó a meterse en terrenos que no conocía tanto, y me di cuenta de que no sabía prácticamente nada a profundidad. Empiezo las conversaciones con preguntas, para contrarrestar otras opiniones con la mía. Para poner a prueba lo que creo con firmeza, y porque nada me entusiasma tanto como un buen debate que me lleve a ver las cosas bajo una nueva perspectiva. Creí que había encontrado alguien con quien conversar por horas, y estaba entusiasmada. Un día, se interrumpió mientras intentaba explicarme el principio de incertidumbre de Heisenberg, para preguntarme si sabía qué era. Con un gesto, le aclaré que sabía y que p...