16.6.11

Pensamientos sobre el sentido de la vida.

Sentido entendido como dirección. ¿Hacia dónde va la vida, si es que va a alguna parte? Claro que va hacia alguna parte. Hacia la muerte. Sale de la nada y termina en nada, como si pudiera ser definida -la vida- como eso que pasa entre dos espacios de nada inmensa (¿o tal vez finita?)*.

Hoy siento que escribo horrible, que lo blanco de las nubes no hace buen contraste con el según-esto-azul del cielo. Hoy no me gusta lo que escribo, y me pregunto por qué la gente le quiere encontrar un sentido a la vida. Ha de ser nada más que nuestra maldita biología. Y la socialización que implica la biología, y los aprendizajes, y la religión y todo lo que se desprende de la biología. Hoy no debería leer a Maturana, debería acordarme que el tipo aunque sea tan inteligente y hable con ritmo y casi poesía aunque sea prosa, es un arrogante. Y qué más da que sea arrogante, pero bueno ¿era él o Morin? ¿Cuál decía que éramos biología? Tal vez ninguno.

¿Hacia dónde va la vida? ¿Qué hace que tanta gente le busque un sentido ulterior, un paraíso, un karma, una linda rueda de la vida? ¿De dónde sacamos esa pregunta de cuál es el sentido de la vida?

Hoy, el sentido de mi vida es este silencio, bajo este cielo, en esta ciudad llena de sangre y miedo y espanto, pero tranquila esa calle que estoy viendo. El sentido del día es escribir esto y luego salir en bicicleta a hacer poesía mientras pienso cómo se follan las monjas a Dios y lo hacen suyo. Como usan el sexo como forma de dominación matriarcal, ellas que sí existen, sobre él que se alucinan.

*Nótese el pésimo uso del lenguaje de la autora, que utiliza una o como haciendo una división entre dos supuestos (o al menos eso pareciera) antónimos que en realidad no lo son.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La verdad es que la bicicleta bajo ese cielo tiene sentido porque el mismo cielo te pica los ojos ahora a ti.

Enrique dijo...

Yo nunca he encontrado sentido a LA vida, porque no tiene ninguno. No es nada importante realmente. Es algo que está ahí por casualidad. Podía no haber estado, y no importar; ser todo igual. Mañana morimos, ¿y qué? Nada. Puede importarle a quienes están a tu alrededor, pero lo demás sigue. Y si acaso llega a importarle al mundo entero, tarde o temprano la especie extinguirá, y ese mundo a quien le importó tu vida, también se apagará. Por ende, nada habrá importado.

Pero no hay que buscar sentido a LA vida, pienso yo. Sino a NUESTRA vida. A nuestro camino, a lo que hacemos, a lo que deseamos, a nuestros gustos, a nuestras emociones. Y por supuesto, tener en cuenta la vida, los deseos, los gustos, las emociones... de las demás personas.

Si tiene sentido o no nuestra vida o la vida, eso es algo que atribuye el ser humano, como especie pensante. Pero a nadie más le importa. Ningún animal se preocupará por si naciste o falleciste. Tampoco lo harán las nubes, ni la lluvia, ni el viento...

No busque sentido a la vida como bíos. Búscaselo como zoe (creo que los griegos diferenciaban bios de zoe al referirse a la vida biológica como bios, y a la vida como ser, como camino, para zoe. Pero no estoy seguro).

Besos.