16.1.18

Angustia existencial o la falta de estructura en los textos.

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El sistema mental que nos permite olvidarnos de nuestra mortalidad no me funciona. Tengo demasiada consciencia de que la vida se me escurre y que en un abrir y cerrar de ojos, voy a estar a minutos de morir. No me asusta lo que pasa después de la muerte. Estoy convencida de que sólo voy a dejar de existir. Me angustia lo rápido que voy a llegar a la vejez, y lo mucho que estoy desperdiciando el tiempo que me queda. Eso por no hablar de que tal vez muera antes de terminar de escribir esto.

Algunas mañanas me despierta una angustia, que al cabo de diez minutos desaparece. Siento que algo me oprime el pecho al recordar la fragilidad de la vida. A veces hago planes de dientes para afuera, porque sé que no tengo garantía de que alcance a ejecutarlos. Se me seca la boca, y las raras veces que no pasa al cabo de unos minutos, no logro concentrarme en las nimiedades con las que lleno cada día. Me exaspera que mientras alguien me habla durante el desayuno, yo estoy luchando por traer mi atención todo el tiempo a lo que me están diciendo. Mi mente insiste en explorar las posibles situaciones que me van a ver morir. ¿Cuánto tiempo voy a agonizar? ¿Voy a seguir feliz con esta soledad autoimpuesta, o voy por el contrario, a añorar que alguien sostenga mi mano mientras pierdo la consciencia? ¿Va a ser doloroso?

Si no puedo detener el miedo ahora, que no tengo una sola prueba concreta de una muerte inminente, ¿qué voy a hacer cuando tenga uno de esos pronósticos de fecha de caducidad? Puede ser que la edad me otorgue un cambio de perspectiva. A la fecha, parece que hacerme mayor sólo incrementa la angustia. No siempre fue así. Tenía 12 años cuando mi abuela se despidió de nosotras antes de morir. Se le veía en paz, satisfecha con su vida y lista para renunciar a la vida. Fue la primera persona cuya muerte me dolió. La primera muerte significativa que tuve cerca. Entonces concluí que toda la gente se moría así, en paz. A la suya, le siguieron varias, y ninguna como la suya. Muertes dolorosas, violentas, repentinas. Creo que mi abuela lo hizo sólo por calmarnos, porque éramos niñas y creería que apenas entendíamos nada. Ahora creo que tal vez sólo escondió su miedo. Ahora tengo miedo de tener miedo.

Por tétrico que suene, me consuela pensar en la posibilidad del suicidio. Jamás la vida me ha puesto en una situación que me haga considerarlo, pero no descarto que lo haga más adelante. Me tranquiliza saber que si estoy en una situación desesperada, existe una salida.

Miento. Suena lógico aunque ansioso. No es miedo a la muerte, sino un vacío extraño que me agobia cuando me doy cuenta de lo absurdo de la existencia. Pero se parece un poco al miedo a la muerte, y creí que a quien lea esto le parecerá más fácil de entender, por mera identificación, el miedo a la muerte que esta vaga angustia provocada por la nada. O peor aún, por una serie de pensamientos absurdos nacidos de no sé dónde. La parte de la angustia en las mañanas es real. Me despierto angustiada pensando en si de verdad esto es todo lo que hay. Sin esperar respuesta, me pregunto por qué esta nuestro cerebro hecho de modo que nos da por hacernos preguntas estúpidas como la del motivo de nuestra existencia. Por más que intente ser racional, una explicación sobre el origen de la vida no me tranquiliza. Me pregunto más por el propósito que por la causa, y la única respuesta lógica es que la vida carece del primero.

La solución obvia es darle un sentido a la vida, pero no me ha funcionado. He tenido una vida llena de significado. Metas a corto, mediano y largo plazo. Metas que cumplo sistemáticamente. No tengo una sola queja, nada qué reclamar. Es más desolador aún saber que no hay algo que pueda siquiera imaginar que le ponga fin a la angustia, que podría ser confundida con desdicha. No lo es. Soy una persona feliz, y no hay algo que me haga falta, de verdad. De cualquier forma tengo angustia, y ver a otras personas me hace sentir angustia por ellas también. Es despertar sabiendo que en un instante va a ser de noche y otro día va a estar tachado en el calendario. Después de un periodo de inconsciencia, el ciclo se reiniciará sin detenerse hasta que muera. Quién sabe si en uno de los ciclos algo cambie y me sienta diferente. Sé que puede pasar porque hay días en los que la angustia se retira y vivo como todas las personas.

Tal vez lo que me hace diferente es mi lucidez. Veo nuestros cuerpos sólo protegidos por este órgano enorme tan fácil de perforar y cómo acumulamos experiencias que se desvanecen al instante, y no puedo dejar de sentir que todo esto es nada. Que somos nada. Que estoy perdiendo el tiempo incluso al escribir esto, pero ¿qué más da? Si este tiempo "desperdiciado" sólo se le resta a otro tiempo que aunque más largo, es igual de inútil.

16.8.17

Dilemas

2 comentarios:
Me disculpo de antemano por la falta de acentos: el teclado que estoy usando no me los permite, y necesito escribirlo ya, ergo, no puedo esperar a tener otro teclado a la mano.

Hace tiempo un par de amigos fueron a Palestina. Regresaron conmovidos por todo el sufrimiento que se encontraron, pero lo que de verdad los sorprendio fue la indiferencia del resto del mundo, misma que compartian con el resto del mundo justo antes de ir a Palestina.

Cuando en Orlando fueron asesinadas varias personas en un bar gay, mucha gente en Mexico manifesto su solidaridad en redes sociales, mientras otros se molestaban porque en Veracruz, menos de dos meses antes paso lo mismo y no conmovio a la misma cantidad de gente.

Entiendo la molestia y el dolor que produce la indiferencia. A mi misma me frustro cuando convocamos a una manifestacion por las personas desaparecidas en Mexico y no acudieron mas que las familias de lxs desaparecidxs y la gente que organizo la marcha.

Hoy estaba leyendo una publicacion de un amigo, que hablaba de como lo lastimaba que la gente que conoce se muestra conmovida o iritada o lo que sea en redes sociales cuando un evento es reciente. De alguna forma, pareciera que lo hacen solo para que lxs demas vean que les importa y enoja y conmueve. Al dia siguiente, sin embargo, les importa y enoja y conmueve la siguiente noticia, y la situacion que ayer les desquiciaba, hoy les deja de importar.

Tendriamos entonces que estar enteradxs de todos los horrores que pasan a diario. El mundo esta lleno de mierda, y nuestra especie es un asco de egoismo y maldad. La gente que ayuda a los demas, realmente solo trata de solucionar los problemas que ya se causaron. Como curar heridas una tras otra. Siempre atras. Lxs imagino como personas limpiando el suelo de un lugar al que no deja de entrar gente con los zapatos sucios.

Mostrar solidaridad de la forma que sea, contribuye al menos a que la gente que la esta pasando horrible no se sienta encima, ignorada. Pero eso no cambia la situacion. Mil tweets y 30 publicaciones sobre como me duelen los asesinatos, no los va a detener. Entonces que? Como lo cambiamos?

Me recuerda a los machos diciendo que por que las feministas no resolvemos los problemas de genero que afectan a los hombres, como el que se mueran siete años antes que las mujeres. Entonces imagino a alguien diciendole a ellos que por que no arreglan los problemas de lxs niñxs que viven en pobreza extrema. Y a lxs que trabajan para solucionar la pobreza, que por que no trabajan para crear consciencia sobre la enfermedad de Huntington.

Deje de escribir aqui y en otras redes sociales sobre feminismo, porque obviamente solo lo leia gente que coincidia conmigo. Para que escribir, entonces? Para crear un sentido de identidad grupal en el que nosotras somos las feministas, y los otros son los machos? Eso no me sirve de nada. Si no voy a cambiar un apice en quienes producen la violencia, que sentido tiene?

Y entonces que? Me uno a la indiferencia colectiva y a tomar por culo todo? Cierro los ojos para que no me duela, o los abro y me abrumo? Elijo una causa, o enloquezco con todas?

Jodidos dilemas.

8.3.17

Mi rotundo fracaso como feminista.

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Recibí varias felicitaciones por el día internacional de la mujer. Supongo que fracasé entonces como feminista, porque es gente cercana. O no tanto todavía, pero me estoy cansando y rindiendo de tanto topar con una pared. Parece que no hay nada que haga que la gente no feminista quiera dialogar sobre el tema y aprender. 

Hay un punto tierno, intermedio, en el que las personas son abiertas y están dispuestas a escuchar, a debatir. Busco a esa gente. Al resto no quiero hablarle más.