16.8.17

Dilemas

1 comentario:
Me disculpo de antemano por la falta de acentos: el teclado que estoy usando no me los permite, y necesito escribirlo ya, ergo, no puedo esperar a tener otro teclado a la mano.

Hace tiempo un par de amigos fueron a Palestina. Regresaron conmovidos por todo el sufrimiento que se encontraron, pero lo que de verdad los sorprendio fue la indiferencia del resto del mundo, misma que compartian con el resto del mundo justo antes de ir a Palestina.

Cuando en Orlando fueron asesinadas varias personas en un bar gay, mucha gente en Mexico manifesto su solidaridad en redes sociales, mientras otros se molestaban porque en Veracruz, menos de dos meses antes paso lo mismo y no conmovio a la misma cantidad de gente.

Entiendo la molestia y el dolor que produce la indiferencia. A mi misma me frustro cuando convocamos a una manifestacion por las personas desaparecidas en Mexico y no acudieron mas que las familias de lxs desaparecidxs y la gente que organizo la marcha.

Hoy estaba leyendo una publicacion de un amigo, que hablaba de como lo lastimaba que la gente que conoce se muestra conmovida o iritada o lo que sea en redes sociales cuando un evento es reciente. De alguna forma, pareciera que lo hacen solo para que lxs demas vean que les importa y enoja y conmueve. Al dia siguiente, sin embargo, les importa y enoja y conmueve la siguiente noticia, y la situacion que ayer les desquiciaba, hoy les deja de importar.

Tendriamos entonces que estar enteradxs de todos los horrores que pasan a diario. El mundo esta lleno de mierda, y nuestra especie es un asco de egoismo y maldad. La gente que ayuda a los demas, realmente solo trata de solucionar los problemas que ya se causaron. Como curar heridas una tras otra. Siempre atras. Lxs imagino como personas limpiando el suelo de un lugar al que no deja de entrar gente con los zapatos sucios.

Mostrar solidaridad de la forma que sea, contribuye al menos a que la gente que la esta pasando horrible no se sienta encima, ignorada. Pero eso no cambia la situacion. Mil tweets y 30 publicaciones sobre como me duelen los asesinatos, no los va a detener. Entonces que? Como lo cambiamos?

Me recuerda a los machos diciendo que por que las feministas no resolvemos los problemas de genero que afectan a los hombres, como el que se mueran siete años antes que las mujeres. Entonces imagino a alguien diciendole a ellos que por que no arreglan los problemas de lxs niñxs que viven en pobreza extrema. Y a lxs que trabajan para solucionar la pobreza, que por que no trabajan para crear consciencia sobre la enfermedad de Huntington.

Deje de escribir aqui y en otras redes sociales sobre feminismo, porque obviamente solo lo leia gente que coincidia conmigo. Para que escribir, entonces? Para crear un sentido de identidad grupal en el que nosotras somos las feministas, y los otros son los machos? Eso no me sirve de nada. Si no voy a cambiar un apice en quienes producen la violencia, que sentido tiene?

Y entonces que? Me uno a la indiferencia colectiva y a tomar por culo todo? Cierro los ojos para que no me duela, o los abro y me abrumo? Elijo una causa, o enloquezco con todas?

Jodidos dilemas.

8.3.17

Mi rotundo fracaso como feminista.

No hay comentarios:
Recibí varias felicitaciones por el día internacional de la mujer. Supongo que fracasé entonces como feminista, porque es gente cercana. O no tanto todavía, pero me estoy cansando y rindiendo de tanto topar con una pared. Parece que no hay nada que haga que la gente no feminista quiera dialogar sobre el tema y aprender. 

Hay un punto tierno, intermedio, en el que las personas son abiertas y están dispuestas a escuchar, a debatir. Busco a esa gente. Al resto no quiero hablarle más. 

26.11.16

Sobre Fidel Castro.

No hay comentarios:
 ¿Necesito citar fuentes fidedignas para sostener que nuestra naturaleza es egoísta? No me gusta tener una opinión tan carente de fundamentos, como la que tengo sobre Fidel Castro. Porque no he platicado con la gente que se refugió en otros países huyendo de su natal Cuba, pero sé que el señor no era un cúmulo de bondad. Dicen que cometió atrocidades, pero también me constan las campañas de desprestigio que nos pueden hacer creer que quienes mueven las revoluciones son pésimas personas, así que no tengo idea de cuánto de lo que se dice de él es cierto y cuánto es falso.  Es estéril la discusión que intente definirlo como alguien bueno o malo, por no decir pueril.

Lo que Castro nos enseñó con la revolución fue que es posible, pero también que contra la egoísta naturaleza humana el comunismo no puede ejercerse, y que la libertad de expresión, la vida y la libertad son precios que no se tenían que pagar por sostener un sistema político si se pretendía con él conseguir para el pueblo una vida diga. Me gusta la parte donde inspira a otros líderes que trajeron libertad a sus pueblos, me disgusta demasiado cuando inspiró a otros a ser unos tiranos o a sumir a sus países en una pobreza desesperada. No debió limitarse a alfabetizar, debió enseñar con su ejemplo, como líder que era, a compartir y a poner el bienestar social por encima del enriquecimiento personal.  

Me conmueve su muerte, me hacer hurgar de nuevo en mi mente en la búsqueda de algo que pueda cambiar un poco el mundo y evitar tanta injusticia, desterrar la pobreza y acabar con el hambre. Pero no tengo el carisma para liderar a nadie, y soy mala haciendo cualquier cosa otra que incomodar a las personas a mi alrededor. Me pesa no tener su coraje y determinación. Lo único que tengo es la escritura, y deja demasiado que desear. Se me hace estúpido querer borrar la historia y fingir que era un mesías libre de errores, o lo contrario, describirlo entero en función de la tiranía e ignorar lo que hizo por Cuba.

No puedo juzgarlo. Vengo de un país donde hay miles de clases. La clase pobre, la clase-género donde a las mujeres se nos mata y encima se nos juzga como culpables, la clase indígena, la clase que carece de todos los privilegios posibles. Y me contaron que eso no pasa en Cuba. Pero también me contaron que la gente tiene hambre, que a la gente le han matado familiares porque según Castro su opinión pone en riesgo la demoscracia. Me contaron que si bien el abismo entre clases no era tan severo como en México, las clases sociales existen y la gente lo sabe.

Aplaudo sus ideales revolucionarios y repruebo muchos de sus métodos. Me conmueve su muerte, porque es el padre de una de las revoluciones que más me han asombrado e inspirado, pero no está en ningún altar. Nunca ha estado.