22.10.18

¿Es la felicidad un estado permanente?

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Es terrible no haber estudiado filosofía. Me hago preguntas que seguro fueron resueltas siglos antes de que naciera. ¿La pregunta sobre la diferencia entre dicha, felicidad y contento es de naturaleza semántica? ¿Me estoy haciendo tonta cuando digo que de verdad no la entiendo?

Admito que he tenido una vida muy privilegiada. Estar tan consciente de ella me hace de alguna forma, feliz. O eso creo. Tengo dos semanas dándole vueltas como loca al asunto. Para estar donde estoy, tuve que renunciar a cosas que contribuían a mi felicidad anterior. Dicho de otra forma, era infeliz y para ser feliz, tuve que renunciar a las pocas cosas que antes componían mi felicidad.

No sé por qué evadí por años la tristeza. A nadie le encanta, es claro. No significa que todo mundo sea tan incapaz e inmadura como yo para estar bien con ella. Así, tranquila, sentada en una silla en un laboratorio frío como la chingada. No soy infeliz en general, es sólo este estado que me estorba de una tristecita bebé que me hace cargarla y cansa, pero no es pesada como para romperme en pedazos que alguien pueda entretenerse recogiendo.

Como el jodido día, que está nublado pero no va a llover. Porque nunca llueve. Este estado es pasajero, producto de una combinación de factores biológicos. Maldita evolución, no hay nada más interesante que ella en este mundo. Eso y la memoria.

Frío de mierda. Quiero que se acabe este día y dormir desde las 7 de la tarde, de modo que mañana pueda despertar a las 5 para trabajar sin que nadie me estorbe. Debí estudiar filosofía. O biología.

Eso, es eso. Es el arrepentimiento y el eterno sentimiento de saberme inadecuada, lo que me tiene tan ansiosa.

30.7.18

Personal shit

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Tengo expectativas demasiado altas, o estoy mal informada. Sé que las posturas en yoga toman tiempo para ser dominadas, porque tengo una vida entera viendo cómo las personas adquieren flexibilidad y fuerza. También sé que se necesita tiempo para aprender un idioma, porque he visto un montón de bebés aprendiendo a hablar, y gente progresar a través de los niveles en un curso de idiomas.

Pero en esto que hago ahora, todo lo que veo son expertas en el tema que saben muchísimo y que al parecer, no batallan un gramo. En particular, tengo preguntas sobre estadística muy concretas, y cuando busco en foros mi pregunta, encuentro respuestas con explicaciones súper complejas que no me sirven de nada. Como cuando buscas algo en Wikipedia y ves que está lleno de vínculos a otros conceptos que tienes que entender primero, antes de seguir en el artículo principal. Vas a esos vínculos y están llenos de conceptos que requieren más conocimiento previo y así hasta el infinito.

Decidí empezar de cero y compré un An adventure in Statistics, de Andy Field. El hombre logró casi un milagro y ahora soy religiosa. Hizo una historia entretenida y explica realmente desde cero. Pero es largo y yo necesito respuestas YA. El tiempo me come, y encima soy pésima organizando mi tiempo. Creo que debería saber más de lo que sé, y esas expectativas irreales sólo consiguen que dude de mí misma. 

Encima creo que por ser tan inteligente como soy, debería bastarme una leída rápida para entender y saber hacer todo. Eso contradice la afirmación sobre mi inteligencia, para empezar. Pero la estadística y la programación requieren práctica. Muchísima práctica. Mi ridícula idea de que por ser inteligente no necesito practicar, me hace medio tonta. 

En este momento entonces me siento tonta, incapaz de cumplir con mis expectativas, y abrumada con el trabajo. Siendo súper honesta, no sé si dejar el activismo por la academia fue la mejor idea.

29.7.18

Las feministas de antes.

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El feminismo de antes fue el que consiguió el voto femenino. Fue el que nos dio acceso a la educación, a la política. Fue también el que nos permitió tener propiedades, y ganar dinero por nuestro trabajo.

El feminismo de antes, sin embargo, no nos libró de las violaciones. De los feminicidios. De esas discriminaciones cotidianas que vivimos las mujeres todos los días. De la discriminación laboral. De la doble jornada. De esto nos va a salvar el feminismo actual.

Nota: esta parece la entrada más tonta y obvia del mundo, pero con la cantidad de tipos que me han dicho que el feminismo de antes era mejor que el de ahora...