26.8.11

Conflicto de intereses.

A mí, como supongo que a casi medio mundo, me gusta mucho Jaime Sabines. El señor escribió El llanto facasado. Cito aquí una parte del poema:

Roto, casi ciego, rabioso, aniquilado,
hueco como un tambor al que golpea la vida,
sin nadie pero solo,
respondiendo las mismas palabras para las mismas cosas
siempre,
muriendo absurdamente, llorando como niña, asqueado.
He aquí éste que queda, el que me queda todavía.

Como todas las personas, él es hijo de la cultura, y la cultura es sexista. En particular, machista.

Todas y todos hemos visto campañas que invitan a no comprar productos de determinada compañía, debido a su filosofía, a sus métodos, etcétera. Les (¿nos?) parece que engrandecer la fama o riqueza económica alguien que ha causado un daño contra los ideales de la persona, es de alguna forma, una falta de ética, o una falta a sus principios. ¿Debería yo dejar de leer a Sabines, Tolstoi y Schopenhauer por sexistas?

¿Deberíamos ignorar las personas que trabajamos contra la violencia, las contribuciones al tema de Jorge Corsi porque el señor fue condenado por pederastia?

Si dejara de leer autores y autoras, por motivos como el anterior, creo que me limitaría a leer a Marcela Lagarde y similares. Lo mismo para cualquier otro servicio que necesitara. También creo que me prohibiría a mí misma usar ropa hecha en México, suelen hacerlas en fábricas donde explotan cínicamente a las empleadas y empleados.

Una posible solución al dilema, es continuar trabajando contra el sexismo, tener claro que la gente no es sexista porque lo haya escogido libremente, sino por falta de un cuestionamiento profundo que lo lleve a entender sus consecuencias sociales. Sería execrable que alguien tuviera acceso directo a conocimientos sobre los efectos del sexismo, y a pesar de eso, siguiera promoviéndolo o aceptándolo como parte de su vida.

Tal vez en el caso de Corsi las cosas sean distintas. Me recuerda mucho a Dennis Rader, aunque sigo teniendo la espinita de que haya un conflicto de intereses detrás de todo su asunto (del de Corsi, no el de Rader). No sé si el sistema de "justicia" de Argentina esté tan corrupto como el nuestro. Se me fue la sangre a los pies en aquel entonces, cuando supe de qué se le acusaba. Y pensar que fue de él de quien aprendí sobre la "doble fachada" de los hombres generadores de violencia.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Te escribo desde Argentina: en primer lugar, Jorge Corsi nunca fue condenado, simplemente fue falsamente acusado y como consecuencia de eso sufrió la "condena social". Si quieres conocer la verdad, lee su carta abierta que figura en su página web: www.corsi.com.ar

Ser Filosofista dijo...

Anónimo (¿no serás anónima?):

Sí, había leído la página antes, sé que eso lo escribió estando preso de forma preventiva. Después no supe más sobre su sentencia, por alguien muy cercan@ a él supe que la sentencia estaba por salir, y después no supe nada.

Te agradecería si pudieras hacerme llegar alguna información al respecto, actualizada. Yo voy a investigar de cualquier forma. Amaría que fuera una falsa acusación, porque de Corsi he aprendido muchísimo, y saber de la acusación me partió en dos: por un lado la decepción de que fuera cierto y por otro, la impotencia frente a una falsa acusación.

Saludos.