24.11.11

Soy una autómata.

No elijo nada. Absolutamente nada. Desde que nací, me llenaron de grabaciones hipnopédicas acerca de quién iba a ser, de qué iba a querer y cuáles colores me iban a gustar. Me lavaron el cerebro y me ofrecieron seis opciones para elegir, según la clase socioeconómica en la que nací y de la que jamás saldría. También me explicaron cómo en este país que nací, habría de resignarme a ciertas cosas, pero tendría oportunidad y obligación moral de cambiar otras. Me hicieron creer que la inequidad es horrenda y debe ser combatida. Así, como un producto de la ciencia, al que le modificaron los genes y el pensamiento para hacerlo reaccionar automáticamente frente a algo. Me insertaron un chip encima de la corteza cerebral, que me hace catalogar como injustos ciertos eventos, e inmediatamente ponerme como perro rabioso frente a ellos. El chip tiene sus limitaciones, no es muy creativo y no es de alto alcance, así que la mayoría de las veces los intentos son bastante inútiles y no consiguen su objetivo.

Como es de esperarse, no tengo detrás un razonamiento o un argumento sólido para hacer lo que hago: simplemente lo hago. Una de mis grabaciones hipnopédicas dice que la pobreza es aberrante, asquerosamente injusta, y que es estúpida en un mundo donde se produce más de lo necesario para que toda la gente de todo el planeta viva aunque sea medianamente bien. No hay un análisis anterior a eso, no hay más que cifras que he leído en todos lados, y me las creo, en un error del pensamiento (del que tiene que ver con creernos todo lo que leemos en ciertas publicaciones, dando por hecho que sólo se publica lo debidamente investigado, que no tienen ningún interés político detrás, que no se equivocan, que no tienen sesgos, que la cultura no les influye, y así suma y sigue) sobre revistas como Science o libros escritos por periodistas-científicos (ajá, puros hombres).

De cualquier forma, incluso el razonamiento que pudiera llegar a tener una autómata como yo, es limitado y está escrito de antemano en mis genes. Nada es propio, ninguna idea. Todas están determinadas por mi fecha de nacimiento (y no, no me dio por la astrología), por las ideas de mi madre, mi padre y la nana, por el color de mi piel y la forma en que me tratan por él, por mi estado civil, por la interacción de mis neuronas y eso, eso no soy yo. Yo soy una autómata, todo lo que supuestamente me conforma es destino: desde que me empecé -o se empezó a formar mi cuerpo- en el útero de mi madre, prácticamente todo estaba escrito. Iba a recibir cierta educación, iba a tener un montón de enclaves* que se refundirían en mi inconsciente y determinarían mi conducta.

Soy un autómata, y lo triste de todo es que tengo sentimientos, que me veo en el espejo -veo mi cuerpo- y desgraciadamente, alcanzo a ver que no soy nada más. Me dieron autoconciencia suficiente para darme cuenta de que nada surge independiente desde mí, todo lo que en mí se manifiesta en un mandato biológico-cultural y eso es deprimente.

*X. Zubiri: si tu alma ronda por aquí y eres capaz de leer  (¿?) ¡toma esto! No eres la única persona que puede usar las palabras como le da su chingadísima gana.

3 comentarios:

Enrique dijo...

Jej, me ha recordado a un comentario que leí en otro blog que decía así:

"Soy inocente, su Señoría. Verá, la culpa la tiene mi brazo. El muy canalla, según una secuencia de movimientos musculares e impulsos nerviosos que el Forense presente en la sala podrá detallar mejor que yo, asestó el golpe mortal a la víctima. Se lo juro".

xD

Besos.

Anónimo dijo...

Increíble texto.

Kuxille

¿Quieres decir que nos justifiacmos eternamente?¿O que existe un alma (creo recordar que eras atea) ?

Ser Filosofista dijo...

Enrique: creo que sí lo leí alguna vez, también me dio risa :)

Kuxille: ¿el escrito da la impresión de que realmente creo tener grabaciones hipnopédicas, un chip en el cerebro y cero argumentos para hacer lo que hago? ¿De verdad piensas que soy una autómata? :S

Tienes mi palabra de que no. Cabría aquí una reflexión de hasta qué grado lo que cada quién hace es producto de la interacción con el ambiente, hasta qué punto es cuestión genética y congénita, y qué tanto viene de algún otro lado. ¿No te da curiosidad?

Es un coqueteo con el determinismo, mero entretenimiento mío.

No creo que entender sea justificar, si eso te preocupa.

Por otra parte, el ateísmo es no creer en divinidades, nada más. El creer en el alma, en fantasmas, grises que secuestran gente, unicornios rosas invisibles, feng shui o reencarnación, no define el ateísmo, aunque suele pasar que la gente atea tampoco crea en estas cosas. En lo particular, no creo que tengamos un alma que se desprenda del cuerpo al momento de la muerte, aunque uso la palabra (y lo reconozco, de forma caprichosa) como un mero recurso literario.

Atentamente la que se cree escritora, cof, cof.