1.5.13

Los límites de la razón.

La ciencia y la razón han sido hasta hoy muy útiles para explicar el funcionamiento de nuestro precioso cerebro, del universo, de las enfermedades y los organismos que las crean, para clasificar comportamientos y entenderlos más rápido aunque más torpemente. Para crear tecnología y dejar de lado el oscurantismo y las supersticiones, para concluir que mejor la imprenta que la tradición oral, para saber que no existen dioses y no son necesarios, para mejorar la vida, para que todas las generaciones pudieran leer a Tolstoi, para crear derechos humanos, para refinar la venganza, para hacer fáciles las tareas duras, para hacer justicia, para crear el derecho, para vender mole en frascos, para organizarnos...

Pero sigue quedándose pequeña cuando se trata de conquistar la felicidad. Al menos por ahora. Tal vez con poquita más ciencia y algo más de razón, terminemos por resignarnos a la imposibilidad de ser felices de forma permanente. Por lo pronto, ya andan estudiando la neuropsiología de la felicidad. Y al rato va a ser irrelevante.

1 comentario:

Enrique dijo...

Si tuviese ahora mismo a esas personas un tanto hipócritas que se dedican a estudiar cómo ser felices, les daría 3 consejos:

1- Que se dejasen de tanto estudio estúpido y se dedicaen a fomentar la equidad social. Así, no tendría que preocuparme en conseguir X cantidad de dinero para poder pagarme la comida diara; lo cual, a su vez, me crea la preocupación de que luego no me queda tiempo libre para quienes quiero ni para mí mismo; lo cual me lleva a ansiar ganar más dinero a toda costa para poder tener es tiempo que tanto necesito; lo que hace que al final del día acabe con la cabeza como un bombo y no tenga ganas ni de entrenterme con el ordenador; por lo que acabo deprimiéndome y enfermando; por lo que... ¿Tanto cuesta entender que sin igualdad no hay felicidad posible?

2- Que acepten que somos seres humanos, no robots, y que por lo tanto siempre vamos a tener ratos buenos y ratos malos. Es decir, que no se puede, como bien dices, ser felices constantemente.

3- Una vez comprendido el segundo consejo, harían bien en dejar de mostrarnos una sociedad súper chachi-piruli y guay del Paraguay, en donde todo es hedonismo puro y no existen los problemas, para que la gente, en lugar de aspirar a tanta estupidez, se centre en el presente y en ayudar un poquito a quienes tienen a su alrededor.

Y así es como sin tanta tontería de estudios ni tantos cuentos chinos, alcanzaremos realmente una sociedad más feliz.

¡Saludos!