8.6.13

Explorar nuevos horizontes.

Quería con todas mis ganas romper con la repetición compulsiva del re-caminar los mismos caminos. Quería hacer algo diferente, probar sabores que desconocía. Suponía que así iba a despertar algo de mí que me sorprendiera. Iba a atreverme por fin a romper con mis mismas cosas de siempre.

Entonces empecé a leer a Kierkegaard (siempre me ha sonado a quiere-cagar). La verdad no me estaba aventurando tanto: seguía siendo filosofía y hasta donde me dijo la chica que me lo sugirió, existencialista...

Me sentí muy orgullosa de mí al ver el título del libro y tener consciencia de que realmente lo iba a leer. Hice un ritual antes de empezar, de esos tipo Ponga Usted Todo en la Forma Propicia Para la Lectura. Sentí mi corazón acelerarse, inhalé profundamente y comencé.

Llegué a la página dos y le mandé un mensaje a la chica reclamando. Me dijo que fuera paciente, que luego se le quitaba lo... eso que tiene Kierkegaard. Leí la cuarta, y llegué a la misma conclusión que con él he llegado siempre.

L O  O D I O

Y no me importa si es darle mucha importancia, está muertísimo, igual no se va a enterar.

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