9.6.13

Mitos sobre el feminismo II.


"Alguna gente supone que las mujeres feministas se volvieron lesbianas porque al estar horribles ningún hombre quiso estar con ellas, y como creen que ninguna mujer puede ser feliz sin un hombre a su lado, estas mujeres horribles se amargaron y terminaron por odiar a los hombres y volverse feministas".

1. La atracción sexual y afectiva hacia un sexo específico NO está determinada por la ausencia de alguien del otro sexo. Algunas personas practican relaciones sexuales con gente de su mismo sexo cuando está en prisión y no tiene acceso a personas del otro sexo. Esto significa que es un acto homosexual como estado y no como rasgo, así que no cuenta. Muchas lesbianas son pretendidas por hombres, y siguen siendo lesbianas. La gente no "se vuelve" homosexual.

Algunas mujeres son continuamente agredidas por hombres. Esto puede llevarlas a no querer tener relación alguna con ellos. Esto no hace que mágicamente surja una atracción sexual por las mujeres. Algunas de éstas mujeres pueden tomar consciencia repentina de los estragos del machismo. Esto sí las puede volver feministas, pero no lesbianas.

2. Las personas asumen el feminismo basándose en ciertos valores personales, como la justicia. Es decir, el feminismo surge de la necesidad de justicia. NO de tener o carecer de una relación heterosexual. No hay relación entre la orientación sexual y la búsqueda de justicia, aunque algunas personas homosexuales se vuelven más sensibles a las injusticias cuando han sido víctimas de actos homofóbicos. Pero esto generalmente les lleva a ser activistas en ese sentido, no feministas.

3. El feminismo no es odiar a los hombres. Como cortesía de nuestro precioso DRAE, tenemos una definición (debería sorprendernos, con lo machista que puede llegar a ser esa cosa):

   feminismo.
   Del lat. femĭna, mujer, hembra, e -ismo).
   1. m. Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los    hombres.
   2. m. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres. 


4. Las mujeres pueden ser felices sin un hombre como pareja. Las relaciones más estables y duraderas son aquellas entre mujeres (para ello lean por favor Nuestra Sexualidad, de Robert Cooks y Carla Baur). La mayoría de las relaciones donde una persona ejerce violencia sobre la otra, son las relaciones heterosexuales donde el hombre es quien agrede y la mujer es agredida. Así que tener un hombre como pareja no garantiza la felicidad.

5. La felicidad o infelicidad no lleva necesariamente a la búsqueda de justicia. Así que el ser o no feliz no determina que alguien sea feminista. Las víctimas de injusticias pueden sufirir un poco más cuando se dan cuenta de lo injusto de su situación. En este sentido el no conformarse con la injusticia y tomar consciencia de la desigualdad de género puede llevar al feminismo. Pero no es la felicidad/infelicidad lo que lo determina.

En otras palabras y como conclusión: no hay correlación positiva, ni relación causal entre las variables descritas en el párrafo inicial de esta entrada, aun cuando algunas pueden tocarse entre sí por su propia naturaleza.

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