28.12.13

La mujer que buceó dentro del corazón del mundo, de Sabina Berman.

Hace mucho, mucho tiempo, que no leía un libro completo en un día, porque normalmente leo unas páginas de uno, luego otras páginas de otro, o voy alternando los libros cada día. Según yo no puedo estar con un solo tema, y así justifico que mis hábitos de lectura son un batidero. Pero este librito de Sabina Berman, me atrapó por completo. Según yo su narrativa es tiernísima y refrescante. La forma de ver la vida de Karen, su protagonista, me recuerda el pensamiento budista.

Me intrigó que su personaje principal tenga autismo, y lo que me gustó de su narrativa en realidad es que hace una ficción encantadora del pensamiento autista. No tengo idea qué tanto se apegue a la realidad de la mente autista. Los únicos niños con autismo con los que he tenido contacto cercano distaban muchisimo de la adaptación social de este personaje, y aunque desde entonces he leído constantemente sobre autismo, no ha sido suficiente para poder interiorizarlo, es decir, entenderlo.

Boté un libro fascinante de filosofía que traía, y no pude soltarlo hasta que lo terminé.

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Hace unos días encontré una fotografía que tengo con tres niños autistas con los que compartí un año de mi vida. Sentí algo difícil de explicar, algo como un recuerdo de la frustración/alegría/frustración/alegría/frustración/alegría.

Cuando era niña creía que si tenía bebés iban a ser autistas. 

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Recomiento con entusiasmo casi eufórico el libro. En serio.



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Aquí está un video de Temple Grandin. Supongo que en ella se inspiró Berman para su personaje. Yo antes creía que lo que Grandin hacía era lindo, lindo dentro de lo horrible. Formas compasivas de matar ganado. Me parece más compasivo no matarlo.

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Me cuesta trabajo escribir ordenadamente. O hacer cualquier cosa ordenadamente.

2 comentarios:

Ministry of Silly Walks dijo...

Hartamente agradecida con la recomendación. La tesis me trae en el desorden absoluto. Tengo meses sin terminar de leer algo por placer.

Ser Filosofista dijo...

Y yo por estar leyendo por placer, no puedo terminar siquiera un anteproyecto.

Qué cosas.

Me cuentas si te gustó.