17.8.15

¿Las exageraciones del feminismo? Primera parte.

Creo que mi feminismo es radical. Intransigente. No permite negociaciones con el machismo. No quiero tener que esconder la palabra feminista de la lista de adjetivos que me definen.

Pero de verdad a veces me pregunto si tendrán alguna razón cuando me dicen que exagero. Normalmente no estoy de acuerdo (no me parece exagerada ni siquiera la alabanza de la mesntruación, partiendo de la vergüenza absurda e innecesaria que nos han hecho sentir hacia ella, ni las ganas de traer los pelos de todo el cuerrpo en exhibición, ni insistir en el aborto seguro) cuando alguien me dice que en ciertos temas exageramos.

Me da miedo caer en la endogamia intelectual. Hace años estoy rodeada de pura gente que piensa casi idéntico a mí, y cuando alguien llega con su opinión diametralmente opuesta, me dan ganas de vomitar. Cuando algún amigo de la infancia me dice que “esa puta que se embarazó para amarrarme” o cosas así, más que ganas de debatir o compartir puntos de vista, me dan ganas de vomitarle en la cara y no volver a verlo. Jamás. Dejo así de exponerme a situaciones que me permitan analizar distintos puntos de vista, y voy cayendo en un fanatismo loco donde sólo yo tengo la razón.

Es que es tan difícil encontrar una persona brillante con argumentos fuertes que pueda aportarme nuevos puntos de vista... ¿O es que estoy demasiado cerrada ya? Sí, hay mujeres violentas, locas y lo que ustedes gusten y manden. Nada nuevo bajo el sol. Pero eso no cambia que los hombres sean los principales perpetradores de todos los delitos, y que un gran número de mujeres estén presas porque sus parejas (hombres) las obligaron a ser partícipes. Si las justifico a ellas los justifico a ellos. A veces creo que la violencia machista sólo es una expresión de la violencia aue traemos como especie, pero en nosotras se reprime porque el poder nos fue arrebatado, pero que si llegamos a tenerlo podemos ser tan violentas como los hombres. He ahí las nazis famosas por su crueldad, y las madres maltratantes. He ahí las políticas corruptas. 

Igual, eso no cambia nada. La realidad es que el machismo y el patriarcado les da el poder necesario para portarse horrible con nosotras y con ellos mismos, y que el feminismo promueve que eso deje de pasar. A veces creo incluso, que el feminismo promueve ciertas cosas propias del género femenino que nos ayudarían bastante. Como la paz. Pero también estamos hartas de tener que monstrarnos pacíficas para ganarnos un lugar que nos fue arrebatado yo no sé cuándo.

Estoy divagando. Estas son ideas bebés que están empezando a abrir los ojos y deben ser pulidas antes de la publicación final. Por lo pronto me quedo con preguntas:

¿Y si el género tiene algún componente biológico? ¿Y si la violencia es innata pero puede ser socialmente domesticada, igual que el hambre? ¿Y si tengo gracias a mi feminismo radical que en ratos colinda con el odio a los hombres (por su historia) un sesgo vomitivo que no me permite ver el todo en su complejidad? ¿Y si estoy, como feminista, exagerando al odiar que nos sigan vendiendo maquillaje cuando sé que para algunas personas es la única forma de tener aceptación social, y que el sacrifico de la aceptación social del propio circulo es un precio demasiado alto por pagar para cambiar, prácticamente en nada, el machismo? ¿Y si nada de esto tiene sentido?


4 comentarios:

Enrique dijo...

Hace tiempo vi una viñeta en la que salía mucha gente dirigiéndose a un precipicio (algunas personas en la imagen ya caían por él). El caso es que se veía a alguien que caminaba contra corriente, al lado contrario, pretendiendo alejarse del precipicio. Ese alguien decía "Os vais a caer". Y otra persona le respondía: "¡Radical!".

Pues sí. Soy radical. Feminsta radical; radicalmente anarquista; estoy totalmente en contra de la homofobia; radicalmente anti-racista...

Soy radical. Adoro el radicalismo. Es de lo mejor que puede haber en esta vida.

Y no porque no acepte otros puntos de vista. Estoy abierto a escuchar a otra gente y debatir. Pero tengo convicciones y hasta que no me den motivos para desecharlas, las mantendré firmemente.

Porque mira, con esto del post-modernismo, está bien pensar que un 6 depende de si lo ves de un lado u otro; porque del revés resulta ser un 9. Vamos, que la perspectiva cuenta.

Pero, como he dicho, tengo convicciones. Y pueden decirme lo que quieran, pero considero que hay que andar por la vida con una moral.

Si veo a alguien pisándole la cabeza a otra persona y alguien critica esa mala acción, yo no voy a decir: "Pero, leches, no seas radical. Quizá no es que él o ella le está pisoteando a esa persona. También se puede ver como que esa persona ha puesto su cabeza bajo su pie".

Nada, nada, nada. Soy radical. Y con orgullo. Abierto, sí, pero con principios firmes que pienso defender.

Y sí, vomitaré ante el machismo, el clasismo, el capitalismo, la homofobia, el especismo... Y me podrán llamar feminazi, radical, loco, histérico. Me importa una mierda.

Porque no creo que el género tenga componente biológico. Mi corta experiencia como pedagogo me lo confirma.

Porque la violencia no surge porque sí, sino como respuesta a un contexto que para quien responde de forma agresiva es dañino, y lo que hay que domesticar no es la violencia, sino la perspectiva de verse en un contexto doméstico.

Porque me da igual ese sesgo vomitivo de mi feminismo radical, ya que no pienso defender la igualdad a medias.

Porque el tener aceptación social a través del maquillaje surge jusamente a causa de esa venta reiterada de que sin él una mujer no vale nada.

Y porque considero que todo eso tiene sentido. Y si no lo tuviese, me daría igual. Tiene sentido para mí y con eso basta.

Ser Filosofista dijo...

Amé tu comentario. Me sacó una sonrisa, Enrique. Yo también me defino como radical porque no creo que haya derechos que deban ser respetados a medias.

Sin embargo, hablando de argumentos, me da miedo perderme de la realidad en su compejodad por algún sesgo. Eso implicaría una aproximación ingenua al problema. No quiero perderme nada, y me molesta saber que pueda estar teniendo puntos ciegos.

Pero de mi feminismo radical no me retracto.

Un abrazo.

Jorge Cuya Ruiz dijo...

Yo me considero alguien curioso, divagando en mis ideas para tener convicciones personales que sean objetivas, leí tu post y quisiera dar mi punto de vista. En primer lugar, el término radical se define de manera convencional con las siguientes definiciones, desde perteneciente o relativo a la raíz; fundamental o esencial; total o completo; y partidario de reformas extremas. Es el último el que se emplea mayormente para definir lo que decías al inicio de tu post: “Creo que mi feminismo es radical. Intransigente. No permite negociaciones con el machismo”, creo que no se trata de negociar con el machismo, sin embargo es aceptar que hay personas machistas, sí queremos que eso cambie, tenemos que ir educando a estas personas, con argumentos claros, sin ataques, sin insultos, sin mezclar tanto nuestras emociones en un intercambio de ideas, algunos morirán machistas, pero otros cambiarán, siendo un logro importante. Por otra parte, el amigo que te comento, sobre su forma de ser radical, comparte lo mismo, la forma en la que ustedes defienden el feminismo es radical en el sentido de que es fundamental o esencial para llevar a cabo una transformación social, asimismo para cambiar la sociedad podría ser que apelen a reformas extremas (lo digo de manera especulativa, porque desconozco como defiendes tus ideas), las cuales generan rechazo y poca simpatía entre las otras personas, te dejo una pregunta, ¿por qué crees que muchas personas rechazan o les cuesta aceptar el feminismo y peor aún, cuando agregas la palabra radical?. Tú misma lo has dicho “Hace años estoy rodeada de pura gente que piensa casi idéntico a mí, y cuando alguien llega con su opinión diametralmente opuesta, me dan ganas de vomitar. Cuando algún amigo de la infancia me dice que “esa puta que se embarazó para amarrarme” o cosas así”, te cuesta comprender que alguien se pueda expresar así, mi pregunta sería: ¿No crees que también para los que no piensan como tú o desconocen el feminismo es difícil comprenderte? Ellos pasan por lo mismo, creemos que nuestra postura es la más adecuada, por eso sin darnos cuenta asumimos que deberían entender lo obvio y ver que están equivocados, pero no funciona así, es cómo si yo te presentara argumentos válidos de algunas fallas que ha tenido el movimiento feminista como organización y pensamiento, lo más probable es que te incomodes y no puedas entender lo que para mí es obvio. Para terminar, me gusto la siguiente pregunta “¿Y si estoy, como feminista, exagerando al odiar que nos sigan vendiendo maquillaje cuando sé que para algunas personas es la única forma de tener aceptación social, y que el sacrifico de la aceptación social del propio circulo es un precio demasiado alto por pagar para cambiar, prácticamente en nada, el machismo?” Esa pregunta es importante, porque estás reflexionando más allá de tu forma de pensar feminista, pensando que hay personas que necesitan el maquillaje, no todos tendrán alta autoestima, y no podemos negar ese hecho. Agrego que existen investigaciones científicas que sugieren que la agresividad si tiene una predisposición biológica que como efecto va desarrollando una personalidad agresiva, estos estudios no son determinantes para asegurar una causalidad biológica de la agresividad, asimismo brindan información que aclara el panorama, te dejo los link, uno es un revisión biológica de la agresividad y el otro es una revisión psicológica, por si te interesa leerlos. Si en algún momento deseas debatir tus puntos de vista feministas con alguien, puedes escribirme, soy un joven profesional egresado de psicología, que siempre está presto a debatir e intercambiar ideas con el mayor de los respetos, saludos y cuídate mucho. PD: No te retractes de tu feminismo radical, si has decidido eso, sigue adelante, pero un consejo, que tengas una firme convicción en algo, no quiere decir que sea 100% correcto, siempre es adecuado una autocrítica, qué crítica te harías a ti misma, ya has hecho una muy buena al escribir este post.

Ser Filosofista dijo...

Hola Jorge.

Gracias por tu comentario. Hace años que brinco de las emociones a lo intelectual cuando se trata de feminismo. Y es que si quiero enseñarlo a gente que piensa diferente, tengo que presentárselos desde un marco que puedan entender, desde sus propias referencias. Ciertamente me equivoco cuando pretendo que entiendan mi mundo, desde mí y no desde ellxs. Sin embargo, el machismo no es sólo un discurso a debatir. Tiene un impacto real y tremendamente doloroso para las mujeres, así que pedir que deje de lado las emociones, es pedir demasiado. Muchas veces es desde las emociones que logramos los mejores cambios. (Pregúntale a lxs publicistas de Coca Cola. Venden felicidad ¿no?).

Cuando vives la experiencia (inherentemente subjetiva) de ser mujer, poco a poco, con cada noticia de una violación y un feminicidio, con cada chica que te enteras que fue víctima de trata, con cada puesto que te niegan por ser mujer y cada hombre que te habla con condescendencia, va creciendo tu enojo. Y es difícil, muuuuuy difícil, mantenerte calma y no insultar cuando estás llena de rabia. Pedirle a una mujer que no sienta rabia frente a los actos de violencia machista, es demasiado. Aunque comparto tu opinión de que es más fácil mover mentes si no las ponemos a la defensiva.

Mencionas que donde hago una pregunta, estoy reflexionando más allá de mi forma de pensar feminista. No, estoy reflexionado DESDE el feminismo. El feminismo no tiene ese límite, así que no trascendí nada. Es autocrítica porque sin ella no se crece, pero es parte del feminismo.

Sobre los links, no vi ninguno, supongo que olvidaste agregarlos. De todas formas he leído muchísimo sobre la predisposición biológica hacia la violencia. Efectivamente es raro encontrar uno bien hecho y concluyente en ese tema, porque si bien se han encontrado problemas en estructuras cerebrales que hacen a las personas proclives a la violencia, y han descubierto que la testosterona juega un papel importante en el asunto, hasta ahora no se ha podido separar del aprendizaje. La violencia es también una situación de poder. Los machos violentos, que agreden a sus parejas, en su mayoría son incapaces de agredir a sus jefes o a los policías. Si tuviera una explicación orgánica, no habría esta distinción, así como la gente con esquizofrenia no elige dónde alucinar. Efectivamente, es una elección, y la biología determina la predisposición pero en algunos casos, no domina el poder de decisión.

Es como el instinto de reproducción. Ahí está, tiene su explicación biológica, y sin embargo el ser humano puede controlarlo a su antojo. Quien no, es porque tiene un control de impulsos pobre. Ejercemos nuestra sexualidad a complacencia según lo que creemos correcto, según nuestros intereses. Así que como ves, es reduccionista tratar de explicar una conducta sólo por su base biológica. Yo no la niego, nunca la he negado. Pero trabajo principalmente con los factores ambientales que la exacerban.

Encantada te escribo. Me gusta debatir estos temas, como supongo que es obvio.

Y ya para terminar, en respuesta a tu último comentario:
1. Si me retracto o no de mi feminismo radical, es asunto mío. Nada más mío.
2. Tengo la inteligencia y educación necesarias para entender que la convicción no vuelve correcto algo. Decir lo obvio es ocioso.
3. No sé qué decirte de la autocrítica. ¿Sí, ya sabía? Creía que era evidente. Veo que me equivoqué.

¿A dónde te escribo, pues?