26.11.16

Sobre Fidel Castro.

 ¿Necesito citar fuentes fidedignas para sostener que nuestra naturaleza es egoísta? No me gusta tener una opinión tan carente de fundamentos, como la que tengo sobre Fidel Castro. Porque no he platicado con la gente que se refugió en otros países huyendo de su natal Cuba, pero sé que el señor no era un cúmulo de bondad. Dicen que cometió atrocidades, pero también me constan las campañas de desprestigio que nos pueden hacer creer que quienes mueven las revoluciones son pésimas personas, así que no tengo idea de cuánto de lo que se dice de él es cierto y cuánto es falso.  Es estéril la discusión que intente definirlo como alguien bueno o malo, por no decir pueril.

Lo que Castro nos enseñó con la revolución fue que es posible, pero también que contra la egoísta naturaleza humana el comunismo no puede ejercerse, y que la libertad de expresión, la vida y la libertad son precios que no se tenían que pagar por sostener un sistema político si se pretendía con él conseguir para el pueblo una vida diga. Me gusta la parte donde inspira a otros líderes que trajeron libertad a sus pueblos, me disgusta demasiado cuando inspiró a otros a ser unos tiranos o a sumir a sus países en una pobreza desesperada. No debió limitarse a alfabetizar, debió enseñar con su ejemplo, como líder que era, a compartir y a poner el bienestar social por encima del enriquecimiento personal.  

Me conmueve su muerte, me hacer hurgar de nuevo en mi mente en la búsqueda de algo que pueda cambiar un poco el mundo y evitar tanta injusticia, desterrar la pobreza y acabar con el hambre. Pero no tengo el carisma para liderar a nadie, y soy mala haciendo cualquier cosa otra que incomodar a las personas a mi alrededor. Me pesa no tener su coraje y determinación. Lo único que tengo es la escritura, y deja demasiado que desear. Se me hace estúpido querer borrar la historia y fingir que era un mesías libre de errores, o lo contrario, describirlo entero en función de la tiranía e ignorar lo que hizo por Cuba.

No puedo juzgarlo. Vengo de un país donde hay miles de clases. La clase pobre, la clase-género donde a las mujeres se nos mata y encima se nos juzga como culpables, la clase indígena, la clase que carece de todos los privilegios posibles. Y me contaron que eso no pasa en Cuba. Pero también me contaron que la gente tiene hambre, que a la gente le han matado familiares porque según Castro su opinión pone en riesgo la demoscracia. Me contaron que si bien el abismo entre clases no era tan severo como en México, las clases sociales existen y la gente lo sabe.

Aplaudo sus ideales revolucionarios y repruebo muchos de sus métodos. Me conmueve su muerte, porque es el padre de una de las revoluciones que más me han asombrado e inspirado, pero no está en ningún altar. Nunca ha estado.

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