10.7.10

Lo que nos es permitido.

Hoy fui a un Feminario que organizó el Círculo de estudios de género. En un momento, la ponente nos pidió que pensáramos en tres cosas que hacemos muy bien, y que las compartiéramos con las demás.

Me acordé, mientras hacía un recuento de mis virtudes, de un taller que di hace tiempo, donde les pedí a las asistentes que me dijeran 3 cosas que les gustaran de sí mismas. Me di cuenta de que la inmensa mayoría, pensó en cosas muy de nuestro género. Virtudes en función de l@s demás. Escribieron que eran buenas amigas, buenas hijas, buenas esposas. Que eran buenas para escuchar, que eran serviciales, que eran buenas cocineras. Todas esas virtudes, por supuesto importantes, quedaban dentro de la categoría de "Cosas permitidas al género femenino". Hubo una que dijo que era buena deportista, y otra que dijo que era buena para convencer a la gente de sus propias ideas. El resto, casi se definieron a sí mismas en función de lo que hacen para otra gente.

Me preguntaba ¿qué hubieran contestado los hombres, si hubieran estado ahí? Cosas como "soy bueno en los deportes, soy bueno en el trabajo, soy muy firme en mis decisiones".

Incluso las virtudes que tenemos, están influidas por nuestro género. Una mujer se recrimina más ser mala madre, que lo que se puede recriminar un mal padre. Hay más hombres que se suicidan por desempleo en el mundo que mujeres -suponiendo que las haya-.

Entonces, mientras pensaba en las cosas que hago bien, me perdí en la reflexión. Pensaba que tal vez nunca nos detenemos a pensar qué queremos ser, y sólo vamos tomando las opciones de lo que nos permiten ser. Es como un corte de cabello, elegimos entre una gran variedad... dentro de limitadas opciones bajo el título de "corte de pelo femenino". Aun si es corto. Sería genial poder deshacernos un poco -o un mucho- del género, y elegir andróginamente qué cosas nos convienen y cuáles no.

Tal vez sea más conveniente ser buena para cobrar que se buena para cocinar, y el mundo sería mejor si todos los hombres eligieran ser buenos padres en lugar de ser buenos para el futbol. Lo malo de los estereotipos de género, es que limitan en mucho nuestras posibilidades de crecimiento.

Al final escribí tres. Una de ellas es que soy buena terapeuta. Pensé que por un lado, estaba hablando de mi trabajo, algo antes reservado al género masculino. Soy buena en mi trabajo. Y luego me dio risa darme cuenta de que mi trabajo es típicamente femenino. Me dedico a cuidar de los y las demás. Me voy a quedar siempre con la duda de si elegí mi carrera movida por mi género, o sí de haber sido hombre también hubiera querido ser psicóloga. Según yo lo mío es la investigación, y por eso estudié psicología. Pero aquí me tienen, dando terapia, cuidando del resto de la gente.

Deberíamos dar una educación libre de estereotipos, donde a cada persona se le permita crecer sin límites absurdos y arbitrarios, donde la gente elija qué quiere hacer según sus pasiones e intereses genuinos, y no dentro de un ridículo menú excluyente.

1 comentario:

El Gaucho Santillán dijo...

Cuando me han preguntado, en entrevistas laborales, cosas de las que me siento orgulloso (algo como lo que vos decìs), yo ponìa "Mis afectos SABEN que pueden contar conmigo. Y los otros, NO LO SABEN, pero tambièn, pueden contar conmigo".

No sabès los problemas que me trajo eso. Te hacen muchas preguntas.

Despuès, entonces, empecè a poner cosas tipo "Madre, Patria y Familia". Y estaba todo bien.

(Y bueno, che, este mundo funciona asì.)

Un abrazo.