15.9.11

La edad.

Soy bastante joven todavía, aunque la juventud en estos tiempos sea tan relativa, y no sé bien por qué pero le tengo terror a envejecer. Escribo muchos cuentos sobre hombres y mujeres en plena ancianidad, me torturo leyendo cosas como Una muerte muy dulce, y acordándome de ancianxs que conozco y no les va precisamente bien. Es raro, me faltan bastantes años para ser considerada senil, pero igual me da ansiedad.

Debe ser porque me tocó estar al lado de mi abuela cuando no podía ponerse de pie, y prácticamente dependía de otras personas. Eso o que me mantenía en un asilo para ancianas/os, porque tengo una fascinación por platicar con gente que ha vivido tanto. Me deleitaba con sus pláticas, y por dentro era hiperconsciente de los latidos violentos de mi corazón, producto por supuesto, de un proceso de pensamiento absurdo que traía como conclusión el pánico y la desesperanza.

Espero que cuando tenga más edad, el miedo se calme. Y que la longevidad no sea hereditaria, porque entonces estoy sumamente jodida porque me espera una vida de un siglo o una cosa así terrorífica.

3 comentarios:

Enrique dijo...

Yo a lo que le tengo miedo es al dolor. No me importa morir, ni envejecer. Pero sea como sea, no quiero hacerlo sufriendo.

Yo lo tengo claro, a la mínima que empiece a tener una vejez dolorosa y pesarosa, y no sea capaz de soportarlo, o pido la eutanasia, o me doy una muerte dulce (respirando monóxido de carbono, CO, falleces echándote a dormir).

Ahora bien, no le temo a la vejez, porque para mí es símbolo de experiencia y sabiduría. Poder transmitir muchas cosas más sabias a mis nietos/as o seres queridos del futuro, mucho más sabias de las que pueda transmitir ahora a cualquiera, me deleita, la verdad.

No te atormentes con ello, porque como dijo un Gran Maestro del Ajedrez, Karpov, "La amenaza de la derrota es aún peor que la derrota misma".

Besos.

Malvado Dylan dijo...

Podría querer morir, pero sin la degradación de la vejez. No quiero envejecer. Forever young.

Ser Filosofista dijo...

Enrique, gracias por la frase de Karpov, me tranquiliza. A mí me da miedo lo que implica muchas veces la vejez: dolor, soledad (que no me molesta en lo absoluto ahora pero en la vejez me aterra), degeneración del cuerpo, enfermedad, limitaciones en tantos sentidos.

Aprecio la experiencia y la sabiduría, soy absolutamente respetuosa de los y las ancianas, pero no tengo ganas de llegar a esa vejez que mencionas. Pienso que haría lo mismo que tú cuando llegara.

Un abrazo.