30.5.13

Modelo Duluth

El modelo Duluth inició en 1980 como parte de los Programas de Intervención en el Abuso Doméstico (en México, violencia familiar), en Duluth, Minnesota, E.U. Desde entonces se ha utilizado como parte de la rehabilitación de las personas agresoras que entran al sistema de justicia penal. Los resultados han sido bastante positivos a la hora de detener el abuso. 

Al utilizar este modelo como forma de abordar la violencia familiar, una comunidad es capaz de:


  • Dejar de culpar a la víctima, y responsabilizar al agresor.
  • Priorizar la voz y la experiencias de mujeres que han experimentado maltrato a la hora de crear políticas y procedimientos de abordaje.
  • Creer que el maltrato es un patron de conductas utilizadas intencionalmente para controlar o dominar a miembros de la familia, y activamente involucrarse en el cambio de las condiciones sociales que facilitan a los hombres usar tácticas de poder y control sobre las mujeres.
  • Ofrecer oportunidades de cambio a los agresores a través de grupos psicoeducativos obligados por el sistema de justicia.
  • Sostiene discusiones entre las instituciones de justicia familiar y penal, miembros de la comunidad y las víctimas, para mejorar la respuesta de la comunidad hacia el maltrato.


  • A pesar de que la violencia familiar es un delito perseguido de oficio, las detenciones por violencia familiar son prácticamente nulas. Cuando una mujer denuncia violencia familiar, usualmente se le insta a ella a permanecer en un refugio, aislándola de su familia y amistades, y retirándola de su trabajo, mientras el agresor permanece libre durante el juicio, cuando éste llega a establecerse.

    El modelo Duluth, hace énfasis en la importancia de que los agresores permanezcan separados de la sociedad, mientras les obliga a cumplir con un programa de rehabilitación. En México algunas instancias gubernamentales ofrecen programas parecidos, sin embargo, el agresor permanece al lado de la víctima. El modelo Duluth plantea cierta confrontación con las creencias de éstos hombres, lo que puede generar en las primeras etapas, una reacción violenta. Cuando éstos se encuentran detenidos, la reacción violenta está bastante controlada, sin embargo, si el hombre permanece en su casa con la víctima y no es forzado a terminar el programa, la violencia que surge en las primeras etapas (producida por el enojo de la confrontación) es dirigida en contra de la pareja, los hijos e hijas, y el agresor abandona el programa.

    En México se continúa enfocando toda la prevención en las víctimas. Esto es sólo prevención terciaria, o más bien dicho, tratar de resolver el problema cuando éste ya ha causado estragos sociales e individuales. Trabajar con los agresores resolvería el problema un poquito más cerca de la raíz.

    Para conocer más del modelo visita: http://www.theduluthmodel.org/

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