27.5.15

La importancia de la familia

Cada generación trae consigo un cambio de valores. Hace muchas décadas, el honor era de las cualidades más importantes del ser humano, y debía ser salvado incluso a costa de la vida. Después, la vida fue tan importante que no era relevante la calidad de la misma. Ni siquiera importaba si una persona la quería o no: debía sostenerse estóicamente aún si sus condiciones eran deplorables. Se propuso entonces la eutanasia o el suicidio asistido para quienes encaraban una enfermedad incurable, o se encontraban en condiciones físicas deplorables y sin posibilidad de cambio, pues ahora la felicidad y el disfrute estaban por encima de la vida en bruto.

Esto debería hacernos pensar en qué tan importantes son en realidad los valores de nuestra generación. He estado leyendo un libro de la CNDH sobre alienación parental, en el que dicen:

Por otro lado, en la actualidad se manifiesta una crisis evidente de la institución familiar que recae en la figura del matrimonio y todo lo que de ello deriva; es decir, las repercusiones jurídicas, personales, económicas y sociales del conflicto familiar ante una ruptura de pareja se agravan de manera exponencial cuando la pareja que rompe su vínculo tiene hijos menores de edad. Ello constituye focos o luces que marcan una llamada de atención para la promoción de una prioridad pública y social que apoye la unidad y/o estabilidad familiar y por ende, un buen desarrollo del ser humano. 

No dudo que la familia sea de importancia contundente en el desarrollo emocional de sus miembros. Si alguien crece en una familia con valores consumistas, sus posibilidades de ser una persona consumista son altísimas. Sin embargo, la familia ha presentado muchos cambios a lo largo de la historia, y esa concepción heterosexista y patriarcal (y cada vez menos frecuente) de familia llamada "nuclear" no garantiza de forma alguna el éxito en el desarrollo de sus miembros. Un matrimonio que se mantiene unido por años, no lo hace necesariamente por amor y felicidad. En muchos de los casos, se mantiene por barreras como la presión social, la situación económica, el miedo a la soledad, etc., más que por la convicción de estar juntxs. Una familia donde el padre y la madre son terriblemente infelices, está lejos de asegurar el sano desarrollo de sus crías.

Quiero enfatizar la reflexión sobre la premisa (creo que incorrecta) de que la estabilidad y la unidad de la familia nuclear no garantiza un buen desarrollo del ser humano, así como la desunión (entendida como la separación de la pareja o la familia monoparental) no implica forzosamente un tropiezo en el desarrollo de las personas. Algunos de los problemas relacionados con la monoparentalidad (como la escasez de recursos económicos) tienen más relación con problemas de género (no es raro ver que las mujeres se quedan con los hijos e hijas, y que los padres se involucran poco o nada con la crianza) o sociales, como la pobreza, que con la crianza a manos de una única persona. Estos problemas pueden resolverse si otra persona contribuye en la crianza, y nada dictamina que sea indispensable que esta otra persona sea el padre o madre.

Hay estudios que versan sobre la importancia del vínculo materno en los primeros meses y años de vida. Sin embargo, pareciera que la felicidad derivada de ser hija o hijo de un matrimonio estable y heterosexual, tiene más relación con el ser parte de la norma y obedecer mandatos sociales, que con algo inherente a esta condición.

Francamente, yo cambiaría las prioridades del Estado (y las de la CNDH) por resguardar el sano desarrollo de las personas por medio de la protección de sus derechos, sin alegar que la familia es fundamental para ello. Si protegemos a las mujeres del sexismo y la misoginia, si eliminamos al macho-sexista, si eliminamos el patriarcado, el adultocentrismo y todas las otras formas de discriminación, las probabilidades de que las personas se desarrollen de la mejor forma posible, crecerían significativamente más, que limitándonos a garantizar la "estabilidad y unidad de la familia".

Las personas le tendrían menos terror a la soledad y tomarían mejores decisiones, si supieran que no es indispensable pertenecer a una familia "tradicional" para ser felices.

Recomiendo leer El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Friedrich Engels. Como mínimo, nos hace cuestionarnos la institución de la familia.

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