Se la han pasado hablando de privilegios masculinos, y nadie, oh pobres personas, se ha puesto a pensar todos los privilegios que tenemos las mujeres. Por citar un ejemplo, hace poco un gran señor, con la boca desbordada de sabiduría, dijo que las mujeres podemos obtener cosas mediante nuestras lágrimas (me acordé de súbido de aquel señor que hizo que su esposa regresara con él siete veces antes de mandarlo definitivamente al diablo, mediante chantaje emocional, lágrimas mil, y dos intentos de suicidio malogrados). Y claro, tiene toda la razón. La última presidente (¿presidenta?) que tuvo nuestro país, consiguió la unanimidad de los votos porque se soltó llorando el día del debate entre candidatos (y ella como única candidata). También podemos acceder a la deliciosa tarea de parir seis niños y seis niñas, y hacernos cargo todo el día de ellos y ellas, sin hacer nada más, porque ser madre de tiempo completo es el sueño de cualquier persona ¿cierto? Porque en este planeta nadie quier...
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